Está a ler...

...contra lo correcto, lo bien dicho, lo adecuado y lo educado.

Al escribir se ignoran muchas cosas sobre lo que se escribe, se ignora por supuesto mucho más de lo que se sabe y esa ignorancia, esos tanteos, ese afán por comprender, es la única certeza que tenemos. Un buen escritor trabaja contra la norma, contra lo correcto, lo bien dicho, lo adecuado y lo educado. Si no existe esa resistencia, el lenguaje se disuelve, por eso la palabra profesional relacionada a un escritor, es una palabra de la que debiéramos desconfiar: amenaza con instalar lo que se escribe (es decir lo que debiera ser producto de nuestros tanteos o nuestros desvíos en busca de la propia cosa) en el territorio de lo oficial, lo funcional y lo utilitario.

Excerto do artigo "Un día en Epidauro", de María Teresa Andruetto, na revista Peonza de Dezembro 2011.

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